El trasfondo pagano de nuestra navidad

Hoy os comparto un extracto de este interesante post de Paco Puebla, sobre ese otro significado de la navidad, del que normalmente no tenemos conocimiento y que evidencia que, como siempre, hay algo más allá de todo lo que se nos cuenta… Espero que os guste y os ayude a entender

“En 1974 apareció el libro titulado “Nuestras fiestas paganas” de R. J. Condon. Poco después, esas mismas ideas aparecen ampliadas en el libro Did Christians Steal Christmas de Robert Stovold,en el que se describen los paralelismos entre la historia de la Navidad Cristiana y la anterior historia precristiana pagana.

En él se hacen referencia a varias cosas importantes. Entre ellas a que no todas las iglesias cristianas celebran la Navidad el 25 de diciembre y que los estudiosos tan solo llegan a aproximar la fecha de nacimiento de Jesús y que las celebraciones navideñas sustituyeron a festividades paganas similares.

También analiza los clásicos episodios de la historia de la navidad como el nacimiento virginal, la estrella de Belén, los reyes magos, el establo o la masacre de los inocentes, similares a antiguos tradiciones paganas. Y que además muchos de los clásicos símbolos navideños como los Villancicos, el pavo o el árbol de navidad, también tienen procedencia pagana.

Desde siempre ha existido la polémica paganismo-cristianismo. Achacando al cristianismo un ánimo monopolista, sincrético y falto de originalidad como religión. Y ciertamente es así, pero no por ello es menos importante o le resta valor. Es evidente que el cristianismo se apropió de muchísimos elementos del mundo pagano para recrear “su” mundo. Que tomó para sí lugares telúricamente importantes en los que ya había las más de las veces monumentos protohistóricos, para erigir sus iglesias y ermitas. Y que utilizó festividades paganas para cristianizarlas dándolas el sentido que a las jerarquías eclesiásticas les convenía. Pero eso no es lo verdaderamente importante, ya que “todas” las religiones de masas han tenido un carácter sincrético similar.

No debemos confundirnos en cuanto a oponer un paganismo supuestamente legítimo con un cristianismo opresor y posesivo respecto a las tradiciones de “otros”. El paganismo como entidad universal y definitoria de distintos credos planetarios, es, por extensión, todo aquel movimiento religioso o espiritual que no es cristiano. Y dentro de ese paganismo se engloban religiones que tuvieron un carácter masivo y que tuvieron un gran desarrollo proselitista, como luego lo tendría el cristianismo. La única diferencia es que el cristianismo ha sido el último “vencedor” que se impuso, en una época y en una determinada geografía, al igual que en otra época y en otras geografías pudo imponerse durante siglos, por ejemplo, el zoroastrismo. Una religión tan de masas como lo es el cristianismo actualmente. Paganismo no es solo la idea arquetípica neo pagana del último siglo, es decir, aquel que recrea cultos célticos, druídicos y  brujeriles, chamánicos o mitologías nórdicas.

Egipto, la gran Fuente

Las leyendas de muchos de estos “creadores de religiones” nos hablan de su paso por tierras egipcias. De hecho da la impresión de que fue de allí de donde extrajeron gran parte de sus enseñanzas (por no decir, todas) que posteriormente expandieron por otras zonas planetarias.

La leyenda de Orfeo nos habla específicamente de su paso por Egipto. Moisés fue claramente egipcio. Los famosos años perdidos de Jesucristo, parece ser que transcurrieron en parte también allí. La procedencia de todos los cultos mistéricos griegos (órficos, dionisiacos, eleusinos, o cabiros) es específicamente egipcia. Unos orígenes que siempre tienen al mítico Thot, como gran maestro de todos ellos y fuente primordial de toda enseñanza hermética. Unas enseñanzas que probablemente, cuando ya la figura de Thot estaba olvidada por el tiempo, se perpetuó en las misteriosas Per Ankhegipcias, esas escuelas en donde se enseñaba todo aquello ligado a los míticos dioses.

Muchos aspectos del cristianismo y del judaísmo se parecen demasiado a varios textos “mitológicos egipcios” como algunos hechos de la vida de Osiris o la de Horus; o a partes del denominado “Libro Egipcio de los Muertos” (en realidad, “Capítulos para Salir a la Luz”); o incluso a concepciones mágicas de los dioses, que se parecen más de lo que se quisiera, a la historia de la virgen María. Una imaginería demasiado parecida a la de Isis y Hathor egipcias, o a las figuras de la cultura Ubaid en Mesopotamia.

De hecho ¿Sabías que en la sala del nacimiento o mammisi del templo de Luxor en Egipto se encuentra la historia de Jesucristo con la salvedad de que fue esculpida en un bajorrelieve 1500 años antes del nacimiento de este?

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Se trata de una de las capillas que rodean el Sancta Sanctorum del Templo de Amón en Luxor en la cual persisten en su pared oeste unos relieves (muy deteriorados) en el que se narra el nacimiento divino del faraón de la Dinastía. XVIII (del siglo XIV a. C) Amenofis III  (padre de Akenaton) y de la “Anunciación” y “preñación mágica” (o “Inmaculada Concepción” que queda más fino) que tuvo su madre Mutemuia, del dios Amón por mediación de Thot. Identificando la historia de Jesucristo con la de Osiris o la de Horus.

La sabiduría albergada en algunos templos egipcios daba cobertura a toda Europa (sobre todo la Mediterránea) y el próximo y medio oriente: las más altas figura espirituales de Etruria, Iberia, Irlanda, Escandinavia, Grecia, Creta, todo el norte de África…recibieron sus enseñanzas desde los sagrados templos de Egipto, probablemente el “único lugar dónde podía encontrarse la Ciencia de Dios”. Aunque si nos retraemos más en el tiempo, lugares como el actual Santiago también ejercieron esa misma labor.

Y desde allí se expandió esta Tradición Primordial, no porque fuese  de los egipcios en propiedad, sino porque en Egipto se protegió y se custodió para que no se perdiera, y llegado el momento, se enseñó a los escogidos para difundirla de nuevo, y de distintas maneras, por el resto del planeta. Se guardó tras el desastre y devastación que supuso el último Gran Diluvio de hace aproximadamente 13.000 años.

Las religiones mistéricas funcionaron como grandes motores de expansión de esta tradición a lo largo de todo occidente.

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En 1980 fue publicado en España “Los Dioses Creadores de Religiones” del Dr. Frederick L. Beynon. El autor planteaba reflexiones teológicas sobre el origen de los dogmas en que están basados la mayoría de las religiones tradicionales. Ahondando no solo en los recuerdos culturales a lo largo del mundo en torno al origen de la religión y los dioses “venidos del cielo” que las crearon.

Para este, el paso entre el culto a los muertos de origen prehistórico, y la aparición de las religiones lideradas por dioses fue producto de la aparición física y real de estos dioses a lo largo de todo el planeta. Y por tanto, la creación de las religiones no fue producto de una evolución filosófica y teológica humana, y que el ser humano no tiene instintos religiosos propios, sino que estos fueron una creación impuesta por unos seres absolutamente físicos, materiales y reales, que interfirieron en la evolución natural planetaria  llegando a hibridarse con los seres autóctonos del planeta.

Rasgos idénticos en algunos de estos avataras

Algunas de las fechas más representativas se repiten incansablemente en las míticas vidas de estos, aunque lo importante no es que esto sea o no sea verdad. Lo importante es que se nos ha legado que fue así…y no de otra manera.

Por ejemplo, se decía que Horus había nacido el 24 o 25 de diciembre. Ninguno de los textos bíblicos (ni canónicos ni apócrifos) da ningún tipo de fecha sobre el nacimiento de Jesús. Solo en Lucas 2:8 se nos dice que pudo haber nacido entre Abril y Marzo. Sin embargo, la Iglesia Católica celebra el nacimiento de Jesús en ese día, probablemente a partir de los comentarios de  Hipólito de Roma (170-236 d.C.), quizás importada de tradiciones directamente paganas.

Y la fecha en la que se conmemoraba el nacimiento del dios nacido en tierras persas, Mitra era también el 25 de Diciembre. De hecho, la religión de Mitra compartió dogmas, pensamientos, escena e incluso iconografía, con la religión cristiana durante los dos primeros siglos del cristianismo (cuando este aún no era la religión oficial del Imperio).

El dios frigio Atis era otro de esos dioses renacidos (o resucitados…o dicho de otra manera “nacidos dos veces” es decir, iniciados) y sus celebraciones anuales incluían su nacimiento, muerte y resurrección (algo que el cristianismo transformó en Navidad y Semana Santa) a la que se sumaba el de la emasculación, que el caso de Jesucristo se transformó en una aparente vida sin mácula sexual.

El semítico Adonis tenía grandísimas semejanzas con el egipcio Osiris. Ambos eran considerados dioses de la vegetación y los hechos de sus leyendas eran muy semejantes. Y todos los dioses con referencias vegetales solían tener connotaciones de renacimiento.

Las similitudes entre Dionisos y Jesús son abundantísimas:

Tanto Jesús, Zeus, Mitra o Dionisos se decía que habían nacido en una gruta, aunque la llamásemos después “pesebre”.

Dionisos fue bautizado, como lo fue después Jesús, por Juan el esenio.

Los prodigios de Moisés en los escritos testamentarios como transformar los báculos en serpientes, hacer manar agua de las rocas o separar las aguas de los mares o ríos, ya anteriormente habían sido atribuidos a otros “profetas” como Dionisos.

Las principales festividades dionisiacas estaban a finales de diciembre en la que se conmemoraba el nacimiento de Dionisos; durante el solsticio de primavera, es decir, durante la Pascua o Semana Santa cristiana, las fiestas solían durar tres días, en el primero de cuales se realizaba una especie de conmemoración carnavalesca tras la que se inmolaba un toro; en la segunda jornada, Dionisos otorgaba a las ménades el poder de convertir en vino el agua de los banquetes, es decir, lo mismo que hizo Jesús durante las bodas de Caná; y durante la tercera jornada, Dionisos bajaba a los infiernos al igual que Jesús, o que Orfeo, o que muy anteriormente Isis.

Orfeo, como Pitágoras, realizó milagros, aunque entonces no se les llamaba así, sino simplemente sanaciones mágicas. Y ambos, se dice que obtuvieron sus grandísimos conocimientos en los templos de Egipto. Los casi 20 años perdidos de Jesús, parece ser que transcurrieron en parte en aquellas tierras, y ¿no es casualidad que el aprendizaje superior en aquellas tierras durase precisamente veinte años?

Dionisos era considerado vulgarmente el “dios del vino” pero eso es una simple vulgarización (valga la redundancia). En realidad era el dios del éxtasis ritual conseguido, con un tipo especial de bebida, como sucedía en “todos” los ritos mistéricos…y el cristianismo forma parte también de esta tradición mistérica, aunque con el tiempo se transformase exotéricamente en la “eucaristía” donde se toma simbólicamente el cuerpo y la sangre de Cristo. En tiempos, esa toma “no era simbólica”.

La religión cristiana, tal como la conocemos actualmente debe mucho originalmente al zoroastrismo, y en esta religión, al menos en sus orígenes, era habitual tomar una bebida sagrada (como luego sería el inocuo vino eucarístico cristiano) que era “la hauma”, “el soma védico”…una bebida indiscutiblemente enteogénica.

Además, los seguidores de algunos de estos avataras seguían pautas, costumbres y pensamientos realmente parecidos, da igual que se tratase de órficos, pitagóricos, esenios o primeros cristianos (con mucho de gnosticismo): predicaban la prohibición absoluta de matar (incluso animales) por lo que tampoco podían vestir prendas de origen animal, siendo el lino la  única tela que utilizaban; todos ellos eran vegetarianos; solían vivir en comunidad o bien con carácter errante (dispensando su sabiduría por los caminos) en la que las mujeres no eran necesariamente secundarias; sus doctrinas (aunque con variantes) hablaban siempre de reencarnación, de una vida tras la muerte física, de planos de existencia en los que el plano del alma era claramente el superior y en los que consideraban el cuerpo físico como un mero vestido temporal del alma; el sentido de la constante purificación y del secretismo; la forma didáctica en cómo era transmitida la enseñanza exotérica, fuese en parábolas como los cristianos, en diálogos como Platón o en forma de bellas historias mitológicas.

Además Jesús era el hijo de Dios Padre, mientras Dionisos era hijo del padre de los dioses Zeus.

Algunos hechos relevantes se repiten en algunos de ellos: desde nacimientos virginales o extranatura, milagros y actos mágicos, maravillas de la infancia, supuestos años perdidos, imagen arquetípica de belleza (no hay más que ver el “racial rostro de palestino” que tiene Jesús en la mayoría de sus representaciones), los acompañantes aunque no se les llamase apóstoles…

Incluso algunos nombres de dioses tienen el mismo significado.

El apodo del apostol Santiago era “el hijo del Trueno”, las ménades de Baco rendían culto a este en los bosques, bajo el apelativo de “el estremecedor” o “estrepitoso”; el Thor escandinavo era el dios del trueno, y así era también conocido el Zeus o el Indra védico.

La idea de pastor es también generalizada, aunque cambie el animal al que se asocie cada “redentor”. Unos cambios que tienen más que ver con la era en la que parecieron encarnar cada uno de los avatares. Jesucristo está asociado al cordero, porque encarnó en la transición entre el carnero y piscis; y por ejemplo, Khrisna está asociado a la vaca (es decir, en la era de Tauro).

Así como la idea de sacrificio, tanto final, en forma de ejecución, como temporal, en forma de abandono de los bienes materiales, como suele ser habitual en los avataras hindúes como Buda o Mahavira, o en el contemporáneo de Cristo, Apolonio de Tiana.

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Otros, como dije anteriormente, como la figura de Zoroastro es precedente claro de Jesucristo. La misma imagen con la que actualmente podemos encontrarle es realmente parecida a la de Jesucristo, excepto por el turbante blanco que lleva sobre la cabeza. El zoroastrismo es considerada también una de las religiones de “El Libro”, de hecho, es su precursora, pues influyó decisivamente tanto en el judaísmo como en el cristianismo, como en el islamismo, aunque al final, cada una de estas tres la persiguió a su manera.

 La mística Josefa Rosalía Luque Álvarez

Josefa Rosalía Luque Álvarez fue una mística Argentina que murió al poco de nacer yo, en 1965. En sus extensas, intensas, y sin duda alguna, canalizadas, obras, nos habla de Nueve avatares o encarnaciones de Conciencia Crística. Cuatro de ellos “conocidos” o más o menos históricos, empezando por Krishna, Moisés, Buda y Jesús. Pero también habla de otros cinco de ellos de carácter mítico o protohistórico, empezando por el maestro Juno hace casi 50.000 años, siguiendo por Numú hace unos 35.000, Anfión de Orozuma, el maestro Antulio y el Abel  bíblico (en torno al 8000 a. C).

Josefa Rosalía Luque Álvarez fue una vidente argentina creadora de un grupo místico espiritual llamado Fraternidad Cristiana Universal que aunque jamás utilizó el término Tradición Primordial, el fondo de sus escritos exuda este concepto. Según ella, desde hace aproximadamente 50.000 años se han venido sucediendo en el planeta una serie de seres especiales los cuales han encarnado un tipo de conciencia crística que ha ido guiando a los habitantes planetarios por los senderos del amor y del servicio a los demás. Formando todo ello parte de un Plan establecido de evolución planetaria. Los primeros cuatro de estos avatares habrían encarnado en tierras atlantes y lémures, mientras los últimos cinco lo habrían hecho en épocas más recientes, cuando ya el planeta adquirió más o menos las características geográficas de la actualidad. Es decir, cuatro de ellos fueron prediluvianos y los últimos cinco, a partir de Abel, postdiluvianos.

Es como si todo formase parte de un gran plan con el que periódicamente y en distintos lugares del planeta se insertasen entre sus habitantes una serie de arquetipos espirituales que sirven para encauzar moral, ética y filosóficamente a las gentes.  Aunque con el tiempo se hayan expresado de maneras distintas, el trasfondo es exactamente el mismo: el aparente politeísmo griego o egipcio, el monoteísmo hebreo o akenatoniano, el dualismo zoroástrico persa o el trinitarismo hindú o sumerio, no son más que variantes de una misma tradición original.

Pero entonces ¿Cómo debemos entender esos avatares que periódicamente han ido apareciendo en el planeta?

Algunos podrían pensar que las maldades que se han cometido en el planeta a lo largo de estos últimos miles de años, en nombre de la religión y de Dios, no pueden haber salido de la Luz. Ese, sin duda es el pensamiento Gnóstico, al hacer responsable de todo esto a un malvado Demiurgo. Una especie de dios menor, pero infinitamente poderoso. Y seríais muy libres de pensarlo. Pero no olvidemos que el ser humano tiene una característica que lo define. Que siempre nos han mantenido mirando contra la pared como en el Mito de la Caverna de Platón. Tan solo hemos conocido sombras, no lo que se escondía tras las sombras. Tan solo nos han mostrado brumas y medias verdades…y el problema de conocer las verdades a medias, es que es mucho más fácil equivocarse…lo que sumado a una evidente debilidad e inferioridad de condiciones, nos ha hecho cometer infinidad de atrocidades en nombre de otros.

Porque no olvidemos que vivimos una pequeña guerra de intereses. A nuestro lado tenemos seres tratando de que nada cambie, junto a otros que pretenden ayudarnos a liberarnos de su yugo.

Es evidente que periódicamente se nos han recordado las bases sobre las que se fundamenta la verdadera espiritualidad. Y también es evidente, que el ser humano ha tendido a corromperlas con el paso de tiempo. Las ideas en un principio puras y virtuosas se han convertido al poco en degeneradas y las más de las veces, violentas hasta el paroxismo. La yihad islámica, las cruzadas, las persecuciones religiosas…no son buenos ejemplos de lo que salió de muchas de ellas, pero no olvidemos que uno de los preceptos originales fundamentales en el que se basaban todas ellas es en el “no matar”, el de respetar la vida, el de amar.

La finalidad con la que se nos han ido implementando periódicamente estas ideas que después se convirtieron en religiosas, es algo a lo que nosotros, en general, no tenemos acceso. ¿Son herramientas de control social como propone Frank Herbert en su novela Dune? ¿Son luces de guía para el ser humano en su trayectoria hacia la consciencia? ¿Son ayudas de los maestros? ¿O herramientas de represión moral y de sometimiento de nuestros instintos más primitivos y primarios?

En cualquier caso, somos libres de pensar en uno o en otro sentido, pero mi intuición me dice que el origen, por lo menos en la mayoría, tiene más que ver con la Luz que con la Oscuridad, aunque luego unos pocos lo utilizasen en su propio beneficio, alimentando su ego y con ello contribuyendo al sufrimiento de los demás.

Prefiero quedarme con la idea navideña, aunque sea premeditadamente falsa, de una época de felicidad, donde los buenos deseos se impongan sobre la codicia y la maldad.

Pero mis buenos deseos no han de hacerme desconocer cuales son los verdaderos orígenes de muchas de esas cosas que ahora ni nos cuestionamos.

El conocimiento SIEMPRE NOS HARÁ LIBRES…y cuando lo hacemos pasar a través del Corazón, nos hace convertirnos en “seres superiores conscientes”.

FELIZ NAVIDAD

Y QUE LA LUZ GUÍE VUESTROS CORAZONES”

Paco Puebla – Blog Caminando por lugares sagrados

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