Me dijeron que unos nacemos con estrella y otros estrellados… Cargados de razón.

Me dijeron que tenía que ser buena, amable y pensar en los demás para que me quisieran. Y me lo dijo buena gente que no se sentía querida, cargada de miedos y soledad.

Me dijeron que tenía que ser lista, pero no dejar que se me notara demasiado pues me dijeron que no tenía que ser arrogante.

Debía de ser inconformista pues esto denotaba personalidad, pero debía estar conforme con todo en realidad. Gente cargada de sensatez, con argumentos para todo.

Que debía de ser guapa. Tener buen aspecto pero no ser superficial.

Además me dijeron, me dije… que yo debía llevar esta carga de razón, miedo, soledad y sensatez con serenidad. Mantener el equilibrio fino, difícil de hacer que todo esto y mucho más se sostuviese sobre una cuerda floja en movimiento y llamarlo bienestar. Felicidad. ¡Cordura!

¿Sabéis que?. Creo que me bajo.

Texto: Ainhoa Becerril. Imagen cortesía de Belén Martín

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