Sólo el hecho de entrar en esta “casa de la luz” ya es transformador. El espacio, su energía, los cristales, los libros…. Todo magia!. Los materiales del curso, la organización, su práctica y la cercanía de Helena, convierten su realización en una experiencia enriquecedora. Además, los asistentes y la manera en la que transmite lo que fluye durante su desarrollo, supone una enseñanza espiritual “individualizada”… Y esa sabiduría te acompaña a lo cotidiano, sin dejar de crecer. Gracias de corazón.

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