Estos días de cuarentena estoy realizando una serie de meditaciones que propone Matías de Stefano como trabajo de alineación y adaptación a la nueva energía y la situación que estamos viviendo. Cada meditación resulta siempre única y diferente… Además estoy aprovechando para leer o releer varios libros que tenía en espera, todos ellos relacionados con aceites, astrología o cristales.

En este camino de ir hacia dentro, me encuentro siempre con momentos mágicos y especiales, de conexión energética y de comprensión interna, momentos que agradezco enormemente.

Ayer tocaba una meditación con el mantra “Yo soy sensación” y desde el momento en el que cerré los ojos comencé a sentir una manifiesta energía cálida y agradable. Enseguida percibí que había alguien más conmigo pero quise asegurarme de que era una entidad luminosa antes de conectar más, nunca sabemos con qué o quién podemos encontrarnos en esos mundos, así que pronuncié un decreto de protección y una vez que estuve segura de que me encontraba ante una frecuencia de luz proseguí con la meditación.

Por la noche, cuando fui a dormir, pensé con qué cristales podía trabajar para un aspecto emocional que me está alterando en este momento y me vinieron tres: turquesa, crisocola y larimar, además del lapislázuli con el que llevo desde una semana antes de que comenzara la cuarentena. (Esta historia merece un capítulo aparte).

Esta mañana he comenzado el día con la lectura del libro “La curación por los cristales”, tocaba releer el capítulo de los Cristales maestros. El primero era el cristal Canalizador.  Cuando estaba leyendo la descripción geométrica del cristal me ha venido a la mente mi cuarzo personal, ha sido una imagen contundente, como esos golpes de boxeo que ves en la tele, de repente el cuarzo me ha llamado, sin duda alguna, y he hecho el movimiento reflejo de girar mi cabeza hacia donde le tengo, en una mesita junto al sillón en el que me encontraba.

 

Este cuarzo lleva conmigo algo más de un año, cómo llegó a mi vida y cómo supe que debía convertirse en mi cuarzo personal fue algo bastante claro que escribiré en algún otro momento pero desde luego es un cuarzo que, cuando quiere, se hace notar. Eso, y que no deja de sorprenderme mostrándome información nueva, son sus dos principales cualidades.

Hoy le he cogido, (siempre me pide sostenerlo en la mano izquierda), pensando en que no entendía por qué me había llamado en ese instante si no tiene forma de canalizador pero aun así le he observado de nuevo. Es un cuarzo algo irregular, lemuriano, con una forma un poco serpentina, roca en su base… para mí siempre ha resultado especial pero hoy, al observarlo una vez más detenidamente he descubierto con sorpresa la geometría del cristal canalizador, una faceta de 7 lados apenas detectable a no ser que te fijes ya que dos de sus lados son realmente pequeños y justo en el lado opuesto un triángulo perfecto. 7-3.

Llevo años viviendo este tipo de experiencias con los cristales pero nunca dejan de ponerme los pelos de punta…

He continuado leyendo las características de este maestro: es un cristal que ha de sostenerse en la mano izquierda (¡!), su función es canalizar pero entendiendo que en las canalizaciones debemos hacer un trabajo de depuración egoica ya que lo más habitual es que creamos estar conectando con entidades luminosas cuando pueden no serlo, para ello recomiendan que en caso de vernos en esta situación, realicemos una oración/decreto de protección (¡!).

Propone además que lo usemos con otros cristales, preferentemente azules y púrpuras (¡!).

Bien, creo que no hay más que añadir. La vida es mágica, sincrónica, maravillosa… Y los cristales consciencias que nos ayudan a despertar, evolucionar, comprender… No puedo estar más agradecida.

 

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