Sabíamos que estábamos viviendo un final de ciclo.
Sabíamos que ahora la oscuridad iba a hacerse muy presente.
Sabíamos que lo peor estaba aún por llegar.
Y sin embargo, ahora nos parece increíble observar cómo se desata sin respeto (y en nuestra propia casa) la indiferencia humana, el odio, el rencor, el ruido mental, la ira, el miedo. Porque es horrible observar que siendo seres humanos, porque lo somos todos, encontramos tantos motivos para buscar seguir separándonos, dejándonos arrastrar por la manipulación y la oscuridad.
Por eso ahora es nuestro momento, es una nueva prueba para los guerreros de la luz, para que mantengamos nuestras espadas luminosas bien en lo alto, sin odio, sin gritos, sin miedo. Es el momento de hacer nuestro el mantra que muchos de nuestros amigos catalanes pronuncian: “somos gente de paz”. Porque lo somos y no podemos dejar que nadie nos haga creer lo contrario, ni unos, ni otros.
El juego de la manipulación es a veces dolorosamente ineludible en este planeta, recordemos que donde hay luz hay oscuridad, y la una no puede sobrevivir sin la otra. Trabajemos para que sea la luz la que al final gane más terreno y para ello hemos de permanecer en nuestro centro, en la calma, en la luz y en el AMOR. Seamos paz, vivamos en paz.

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